Perfeccionismo y necesidad de control: cuando el verdadero problema nunca fue la comida

Perfeccionismo y necesidad de control: cuando el verdadero problema nunca fue la comida

«Solo quiero aprender a controlar la comida.»

Es una de las frases que más escucho en consulta cuando una persona acude por un trastorno de la conducta alimentaria.

Y casi siempre le respondo lo mismo:

«Creo que el problema no es la comida.»

Al principio suele sorprenderles. Incluso algunas personas me miran con cara de no entender nada. Si han llegado porque tienen atracones, miedo a engordar o una obsesión constante por la alimentación, ¿cómo puede no ser ese el problema?

Tratamiento TAC, anorexia, bulimia, pozuelo, madrid
Tratamiento TAC, anorexia, bulimia, pozuelo, madrid

«Solo quiero aprender a controlar la comida.»

Es una de las frases que más escucho en consulta cuando una persona acude por un trastorno de la conducta alimentaria.

Y casi siempre le respondo lo mismo:

«Creo que el problema no es la comida.»

Al principio suele sorprenderles. Incluso algunas personas me miran con cara de no entender nada. Si han llegado porque tienen atracones, miedo a engordar o una obsesión constante por la alimentación, ¿cómo puede no ser ese el problema?

Personas que lo hacen todo bien… menos tratarse con cariño

Hay un perfil que se repite con mucha frecuencia en consulta.

Son personas responsables, trabajadoras, perfeccionistas y muy exigentes consigo mismas. Siempre están pendientes de cumplir con todo: el trabajo, la familia, los estudios, los demás…

Desde fuera parecen personas fuertes y resolutivas.

Pero por dentro viven con una sensación constante de que nunca es suficiente.

Si hacen diez cosas bien y una regular, su atención se queda atrapada en esa única que no salió como esperaban.

Con el tiempo, esa presión acaba pasando factura.

Cuando controlar la comida parece dar tranquilidad

Muchas personas creen que tienen un problema porque necesitan controlarlo todo.

Sin embargo, la necesidad de control casi nunca es el problema. Es un intento de sentirse seguro.

Cuando la vida genera incertidumbre, cuando aparecen emociones difíciles o cuando sentimos que perdemos el equilibrio, nuestro cerebro busca desesperadamente algo que sí pueda controlar.

Y la comida parece ofrecer esa posibilidad: Controlar las cantidades, contar calorías, pesarse cada día, eliminar alimentos.

Durante unos minutos aparece una sensación de calma, parece que todo vuelve a estar en orden, pero ese alivio dura muy poco.

Y entonces hace falta controlar todavía más, y así sin darse cuenta, la persona entra en un círculo del que resulta muy difícil salir sola.

Otro aspecto que veo con mucha frecuencia es la relación tan dura que estas personas mantienen con su propio cuerpo, se miran al espejo buscando defectos, piensan que cuando alcancen determinado peso empezarán a sentirse bien, pero ese momento casi nunca llega porque el problema no está realmente en el cuerpo. Está en la forma en que la persona se mira a sí misma.

Si te has sentido identificado…

Quizá mientras leías este artículo has pensado en ti.

Quizá llevas años sintiendo que la comida ocupa demasiado espacio en tu cabeza.

O que la exigencia y la necesidad de hacerlo todo perfecto te están agotando.

Si es así, quiero decirte algo importante: no estás solo y esto tiene tratamiento.

Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que has decidido mirar más allá de la comida para comprender qué está intentando decirte tu mente y tu cuerpo.

Y ese suele ser el primer paso hacia una recuperación profunda y duradera.

Personas que lo hacen todo bien… menos tratarse con cariño

Hay un perfil que se repite con mucha frecuencia en consulta.

Son personas responsables, trabajadoras, perfeccionistas y muy exigentes consigo mismas. Siempre están pendientes de cumplir con todo: el trabajo, la familia, los estudios, los demás…

Desde fuera parecen personas fuertes y resolutivas.

Pero por dentro viven con una sensación constante de que nunca es suficiente.

Si hacen diez cosas bien y una regular, su atención se queda atrapada en esa única que no salió como esperaban.

Con el tiempo, esa presión acaba pasando factura.

Cuando controlar la comida parece dar tranquilidad

Muchas personas creen que tienen un problema porque necesitan controlarlo todo.

Sin embargo, la necesidad de control casi nunca es el problema. Es un intento de sentirse seguro.

Cuando la vida genera incertidumbre, cuando aparecen emociones difíciles o cuando sentimos que perdemos el equilibrio, nuestro cerebro busca desesperadamente algo que sí pueda controlar.

Y la comida parece ofrecer esa posibilidad: Controlar las cantidades, contar calorías, pesarse cada día, eliminar alimentos.

Durante unos minutos aparece una sensación de calma, parece que todo vuelve a estar en orden, pero ese alivio dura muy poco.

Y entonces hace falta controlar todavía más, y así sin darse cuenta, la persona entra en un círculo del que resulta muy difícil salir sola.

Otro aspecto que veo con mucha frecuencia es la relación tan dura que estas personas mantienen con su propio cuerpo, se miran al espejo buscando defectos, piensan que cuando alcancen determinado peso empezarán a sentirse bien, pero ese momento casi nunca llega porque el problema no está realmente en el cuerpo. Está en la forma en que la persona se mira a sí misma.

Si te has sentido identificado…

Quizá mientras leías este artículo has pensado en ti.

Quizá llevas años sintiendo que la comida ocupa demasiado espacio en tu cabeza.

O que la exigencia y la necesidad de hacerlo todo perfecto te están agotando.

Si es así, quiero decirte algo importante: no estás solo y esto tiene tratamiento.

Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que has decidido mirar más allá de la comida para comprender qué está intentando decirte tu mente y tu cuerpo.

Y ese suele ser el primer paso hacia una recuperación profunda y duradera.