Desconectar para volver a conectar: aprende a escuchar tu cuerpo y tu mente


Tu cuerpo y tu mente te hablan. ¿Sabes escucharlos?
Cuando acumulamos estrés durante demasiado tiempo, nuestro organismo comienza a enviarnos señales de alarma.
A veces son físicas: tensión muscular, dolores de cabeza, cansancio persistente o dificultades para dormir.
Otras veces son emocionales: irritabilidad, pensamientos repetitivos, falta de concentración, ansiedad o sensación de estar desbordados.
Sin embargo, solemos ignorarlas diciéndonos: «Ya descansaré el fin de semana», «Cuando termine este proyecto tendré tiempo» o «Ahora tengo demasiadas cosas que hacer».
Aprender a escuchar estas señales y atender nuestras necesidades antes de llegar al agotamiento es una forma de inteligencia emocional y autocuidado.
Desconectar es mucho más que dejar de trabajar
Podemos estar tumbados en el sofá y seguir pensando en nuestras preocupaciones. Podemos irnos de vacaciones y llevarnos con nosotros el estrés y los pensamientos en bucle.
Porque desconectar físicamente de nuestras obligaciones no siempre significa desconectar mentalmente.
La verdadera desconexión llega cuando conseguimos cambiar nuestro foco de atención y conectar con algo que nos permite disfrutar del momento presente.
Y aquí surge una pregunta fundamental:
¿Sabes qué actividades te ayudan a recargar tu energía emocional?
Descubre qué te recarga: cuando el tiempo desaparece
Cada persona tiene su propia manera de recuperar el equilibrio.
Algunas encuentran la calma paseando por el campo, cuidando las plantas o contemplando un paisaje. Otras, cocinando, pintando, bailando, haciendo deporte, leyendo o realizando actividades manuales.
Muchas de estas experiencias tienen algo en común: consiguen captar nuestra atención de tal manera que dejamos de estar pendientes del reloj y de nuestras preocupaciones.
En psicología existe un concepto relacionado con esta experiencia: el estado de flujo, estudiado por Mihály Csíkszentmihályi. Aparece cuando estamos profundamente concentrados en una actividad que nos interesa y cuyo desafío se ajusta a nuestras capacidades.
Es esa maravillosa sensación de decir: «¡Pero si ya han pasado dos horas!».
Aunque no todas las actividades relajantes generan un estado de flujo, muchas nos ayudan a interrumpir los pensamientos repetitivos y recuperar el equilibrio emocional.
Lo importante es descubrir qué te recarga a ti, porque lo que funciona para una persona puede ser completamente diferente para otra.
La naturaleza: un espacio para reconectar contigo
El contacto con la naturaleza puede ayudarnos a reducir el estrés y recuperar la calma.
Caminar entre árboles, escuchar los pájaros, sentir el aire en la piel o contemplar un paisaje nos invita a dirigir nuestra atención hacia el presente.
Esta es precisamente la propuesta de los baños de bosque o Shinrin-yoku: una experiencia de conexión consciente con la naturaleza a través de los sentidos, la respiración y la atención plena.
En mis baños de bosque en Pozuelo de Alarcón propongo un recorrido pausado para desconectar del ruido cotidiano, escuchar nuestro cuerpo y recuperar la conexión con nosotros mismos.
¿Y tú, qué necesitas para recargar tu energía?
Te invito a reflexionar sobre tres preguntas:
- ¿Qué señales me envían mi cuerpo y mi mente cuando necesito parar?
- ¿Qué actividades me hacen disfrutar tanto que pierdo la noción del tiempo?
- ¿Cuánto hace que no dedico tiempo a esas actividades?
Quizá descubras que llevas demasiado tiempo posponiendo las cosas que te hacen sentir bien.
En mi consulta de psicología encuentro con frecuencia personas que han aprendido a atender las necesidades de todo el mundo, excepto las suyas. Y una parte importante del trabajo terapéutico consiste precisamente en recuperar esa conexión con uno mismo.
Porque cuando desconectamos del ruido exterior, podemos volver a escuchar nuestra propia voz, esa que nos recuerda qué necesitamos, qué nos gusta y qué nos hace felices.
Recuerda: parar no significa quedarte atrás. A veces, parar es precisamente lo que necesitas para seguir avanzando.
Y ahora dime: ¿qué actividad te hace sentir tan bien que se te olvida mirar el reloj?
Ivi González | Psicóloga e hipnoterapeuta en Pozuelo de Alarcón (Madrid)
Tu cuerpo y tu mente te hablan. ¿Sabes escucharlos?
Cuando acumulamos estrés durante demasiado tiempo, nuestro organismo comienza a enviarnos señales de alarma.
A veces son físicas: tensión muscular, dolores de cabeza, cansancio persistente o dificultades para dormir.
Otras veces son emocionales: irritabilidad, pensamientos repetitivos, falta de concentración, ansiedad o sensación de estar desbordados.
Sin embargo, solemos ignorarlas diciéndonos: «Ya descansaré el fin de semana», «Cuando termine este proyecto tendré tiempo» o «Ahora tengo demasiadas cosas que hacer».
Aprender a escuchar estas señales y atender nuestras necesidades antes de llegar al agotamiento es una forma de inteligencia emocional y autocuidado.
Desconectar es mucho más que dejar de trabajar
Podemos estar tumbados en el sofá y seguir pensando en nuestras preocupaciones. Podemos irnos de vacaciones y llevarnos con nosotros el estrés y los pensamientos en bucle.
Porque desconectar físicamente de nuestras obligaciones no siempre significa desconectar mentalmente.
La verdadera desconexión llega cuando conseguimos cambiar nuestro foco de atención y conectar con algo que nos permite disfrutar del momento presente.
Y aquí surge una pregunta fundamental:
¿Sabes qué actividades te ayudan a recargar tu energía emocional?
Descubre qué te recarga: cuando el tiempo desaparece
Cada persona tiene su propia manera de recuperar el equilibrio.
Algunas encuentran la calma paseando por el campo, cuidando las plantas o contemplando un paisaje. Otras, cocinando, pintando, bailando, haciendo deporte, leyendo o realizando actividades manuales.
Muchas de estas experiencias tienen algo en común: consiguen captar nuestra atención de tal manera que dejamos de estar pendientes del reloj y de nuestras preocupaciones.
En psicología existe un concepto relacionado con esta experiencia: el estado de flujo, estudiado por Mihály Csíkszentmihályi. Aparece cuando estamos profundamente concentrados en una actividad que nos interesa y cuyo desafío se ajusta a nuestras capacidades.
Es esa maravillosa sensación de decir: «¡Pero si ya han pasado dos horas!».
Aunque no todas las actividades relajantes generan un estado de flujo, muchas nos ayudan a interrumpir los pensamientos repetitivos y recuperar el equilibrio emocional.
Lo importante es descubrir qué te recarga a ti, porque lo que funciona para una persona puede ser completamente diferente para otra.
La naturaleza: un espacio para reconectar contigo
El contacto con la naturaleza puede ayudarnos a reducir el estrés y recuperar la calma.
Caminar entre árboles, escuchar los pájaros, sentir el aire en la piel o contemplar un paisaje nos invita a dirigir nuestra atención hacia el presente.
Esta es precisamente la propuesta de los baños de bosque o Shinrin-yoku: una experiencia de conexión consciente con la naturaleza a través de los sentidos, la respiración y la atención plena.
En mis baños de bosque en Pozuelo de Alarcón propongo un recorrido pausado para desconectar del ruido cotidiano, escuchar nuestro cuerpo y recuperar la conexión con nosotros mismos.
¿Y tú, qué necesitas para recargar tu energía?
Te invito a reflexionar sobre tres preguntas:
- ¿Qué señales me envían mi cuerpo y mi mente cuando necesito parar?
- ¿Qué actividades me hacen disfrutar tanto que pierdo la noción del tiempo?
- ¿Cuánto hace que no dedico tiempo a esas actividades?
Quizá descubras que llevas demasiado tiempo posponiendo las cosas que te hacen sentir bien.
En mi consulta de psicología encuentro con frecuencia personas que han aprendido a atender las necesidades de todo el mundo, excepto las suyas. Y una parte importante del trabajo terapéutico consiste precisamente en recuperar esa conexión con uno mismo.
Porque cuando desconectamos del ruido exterior, podemos volver a escuchar nuestra propia voz, esa que nos recuerda qué necesitamos, qué nos gusta y qué nos hace felices.
Recuerda: parar no significa quedarte atrás. A veces, parar es precisamente lo que necesitas para seguir avanzando.
Y ahora dime: ¿qué actividad te hace sentir tan bien que se te olvida mirar el reloj?
Ivi González | Psicóloga e hipnoterapeuta en Pozuelo de Alarcón (Madrid)



